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Carlos E. Cortés es gerente de Radio Nederland Training Centre - América Latina. Sus opiniones son personales y no implican necesariamente a dicha institución ni a TV Technology.
La feria y convención CES, cada mes de enero, origina información importante sobre las tendencias en el dominio de la electrónica de consumo.

En 2010, la palabra de moda es 3D. Pero no las tres dimensiones cada vez más perfeccionadas con la digitalización de los efectos cinematográficos.

Esta vez hablamos de un canal televisivo en alta definición y 3D que DirecTV planea lanzar en 2010. Para verlo, sería necesario contar con un televisor HD equipado para 3D, junto con los anteojos requeridos.

¿Demasiado cerca de la experiencia cinematográfica? Según algunas personas, sí. Pero lo mismo ocurre en la dirección opuesta: consumo generalizado de programas televisivos en dispositivos 3G con pantallas minúsculas.

Por el lado corporativo, más allá de los rumores de fusiones, como la de Intel y Nvidia, en un forcejeo de chips para aumentar y mejorar la movilidad, es un hecho que la expectativa empresarial es iniciar una curva positiva en la difícil economía recesiva en todo el mundo.

La presencia de Microsoft y Ford confirma el interés en una oferta sostenida de plataformas integradas capaces de desplegar una convivencia transparente entre computadoras, dispositivos digitales y servicios móviles. Algo que Netflix y algunos reproductores de Blu-ray ya hicieron realidad con el consumo de programas vía Internet.

De hecho, la misma tendencia se observa en el entorno de las telecomunicaciones digitales: tradicionalmente, portadoras comunes como Telefónica o AT&T han prestado servicios públicos de comunicaciones mediante una tarifa establecida por las agencias reguladoras.

Hoy, las portadoras de servicios ampliados usan las instalaciones de transmisión de las portadoras comunes, pero emplean aplicaciones de procesamiento computacional que actúan sobre el formato, el contenido, el protocolo o aspectos similares de la información transmitida al suscriptor.

El entorno emergente, entonces, combina elementos públicos y privados en un mercado cada vez más competitivo y global, y más controlado por oligopolios telemáticos que fusionan servicios de voz, video, datos y, en forma creciente, portadoras comunes y portadoras de servicios ampliados, en especial los proveedores de Internet.

La modalidad ya es visible en Latinoamérica. De hecho, constituye el contexto de inserción de la televisión digital terrestre (TDT), tal como ya se avizora en países como el Perú.

En septiembre de 2009 se realizaron en Lima el Foro de Televisión Digital Perú-Japón y la primera reunión del Grupo de Trabajo Conjunto con la presencia de expertos de Perú, Brasil y Japón, con el propósito de iniciar la implantación de la TDT.

Por su parte, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones publicó ese mismo mes un cronograma de cuatro etapas de implantación con las primeras emisiones en Lima y Callao, donde habita el 31 por ciento de la población del país, a partir de abril de 2010, y apagón analógico el 28 de febrero de 2020.

ATV (Canal 9) inició en diciembre de 2009 sus transmisiones de prueba del formato japonés-brasileño en Lima y Callao. La empresa planea iniciar sus transmisiones comerciales en abril de 2010, una vez el ministerio de Transportes y Comunicaciones asigne las frecuencias, de manera que a fines de 2010 o comienzos de 2011 se inicien transmisiones en el interior del país.

Fabricantes como LG (opens in new tab) ya iniciaron la importación de televisores dotados de sintonizador para el estándar nipón-brasileño, así como teléfonos celulares de nueva generación, con capacidad de recepción de señales digitales abiertas.

Pese a la fragmentación de estándares en la región, la transición digital continúa a ritmo sostenido.

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