Siri, TVWallet y YouTube en el futuro televisivo

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Carlos Eduardo Cortés es coordinador de programas de Free Press Unlimited en América Latina. Sus opiniones son personales y no implican necesariamente a dicha institución ni a TV Technology.
Verizon FiOS, uno de los mayores servicios de televisión digital por suscripción en Estados Unidos, introdujo en 2012 una opción soñada por los anunciantes: la compra directa de bienes que aparecen en programas televisivos.

La señal History Channel, de A&E Network, se asoció con Verizon para darle a cuatro millones de suscriptores del Nordeste, y los estados de Florida, Texas y California, la opción de comprar ciertos objetos mientras miran programas como "Pawn Stars" y "American Pickers".

Aprovechando las ventajas físicas de la pantalla ancha, el suscriptor puede dividirla a voluntad cuando aparece un icono específico, a fin de separar la imagen del programa de la del objeto deseado. A continuación, tras haber creado una cuenta en TVWallet.com, puede completar la compra con una clave.

Esta no es la primera sinergia corporativa en busca de nuevos nichos de consumo para canalizar anunciantes mediante valor agregado. La televisión digital hace más viable la tendencia a personalizar el consumo y crear nuevos nichos al contextualizar la oferta de acuerdo con lo que mira el televidente.

Dicha viabilidad urge. Antes de finalizar 2011, las hoy indispensables aplicaciones, mejor conocidas como "apps", originadas en la computadora de escritorio, se tomaron el mundo de los dispositivos móviles y los teléfonos inteligentes hasta alcanzar un millón de programas activos.

Las opciones son crecientes y el ritmo alucinante: 15 mil "apps" por semana, con información en tiempo real sobre valor de acciones financieras; filmes en cartelera, cerca de donde uno está; radios Web; "streaming" de audio y video; noticias; fotos; juegos y, claro, Facebook, Google...

Otros medios se han tardado décadas en alcanzar cifras menores: en el mundo, cada semana se estrenan unas 100 películas y se lanzan alrededor de 250 libros.

Pero no sólo los teledifusores tienen razones para preocuparse. En marzo de 2012, desarrolladores de tecnología como Ericsson y Alcatel-Lucent coincidieron en reconocer la necesidad de que los operadores de telecomunicaciones transformen y hagan evolucionar sus modelos de negocio para adaptarse a las nuevas tecnologías móviles.

Steve Alder, director de Socios Globales y Dispositivos Digitales de Telefónica, dejó en claro — durante el Mobile World Congress 2012, en Barcelona — que el aumento de dispositivos conectados es una ventana de oportunidad con la próxima ola de "smartphones" y las nuevas cadenas de valor como los servicios financieros, el m-comercio, la telesalud y la nube computacional.

En solo una década, Apple ha tenido un efecto perturbador en las industrias de computación personal, electrónica de consumo, tabletas, telecomunicaciones, música y, por supuesto, televisión.

El futuro de nuestra industria es una visión que se disputan gigantes como Google, Microsoft, Sony, Samsung y Apple. Pero todos ellos buscan integrar de manera interactiva el televisor con la Web y, en especial, con los canales de video en Internet.

"Siri", el software asistente personal con tecnología de reconocimiento de voz, que interactúa con los usuarios del iPhone 4S, podría estar en el horizonte de una integración completa de la Web y el televisor, que eliminaría el control remoto a cambio de los comandos de voz.

En febrero de 2012, Apple lanzó su sistema operativo Mountain Lion, cada vez más cercano al iOS que corre en el iPhone y el iPad, de manera que desde el propio software se estaría construyendo la integración entre dispositivos y la máxima canalización posible de contenidos.

YouTube alcanzó los 800 millones de usuarios, cabeza a cabeza con Facebook, y demostró que se ha convertido en el principal reservorio planetario de video, con 60 horas de imágenes subidas a su plataforma cada 60 minutos.

Cada mes, esta neotelevisión canaliza más video que todo el que han producido CBS, NBC y ABC en 60 años de historia. Y el proceso se acelera, pues en 2011 la tasa de carga era de sólo 48 horas de video por minuto.

Probablemente el único límite sea la capacidad de las granjas de servidores que sostienen esta operación de Google y, claro, la viabilidad de su modelo de negocio que todavía no muestra las señales necesarias de sostenibilidad que atraen anunciantes.

Por eso, los responsables del futuro de YouTube andan modificando su interfaz y sofisticando sus algoritmos para generar más canales que videos vinculados al azar por los usuarios.

Mientras tanto, la televisión sigue peleando su espacio, haciendo su propio tránsito al dominio digital y evolucionando con dolores de parto al ritmo de un mundo en aceleración constante y cambio permanente.

TV Technology le ofrece las claves para acompañar esta marcha veloz y entender mejor el sentido que va adquiriendo la innovación.

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