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Terahercios, nanotubos y servicios Over-the-Top
11/14/2012
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Carlos Eduardo Cortés es coordinador de programas de
Free Press Unlimited en América Latina. Sus opiniones son personales y no
implican necesariamente a dicha institución ni a TV Technology.
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Algún día disfrutaremos la banda de terahercios para
transmitir imágenes de muy alta definición a velocidades inalcanzables hoy.
Pruebas de laboratorio hechas en Japón en 2012 han
alcanzado transferencias de 1,5 Gb/s a una frecuencia de 300 gigahercios.
Esta pequeña porción de espectro, con longitudes de
onda entre un milímetro y 30 micrometros, anticipa redes inalámbricas 20 veces
más veloces que las actuales. Y no está regulada todavía para
telecomunicaciones.
Señales de terahercios con pureza espectral altísima y
extrema precisión de frecuencia ya son viables para ciertos circuitos integrados
fotónicos, aunque no estamos tan cerca de verlos en aplicaciones comerciales.
Y si a ello se suma la capacidad de los nanotubos de
carbono para reemplazar el chip de silicio, como ya lo anticipó IBM con sus
experimentos en octubre de 2012, es evidente que nos encontramos cerca de
innovaciones fundamentales.
Las disputas por el espectro continuarán en nuestra
industria mientras esa revolución llega, no solo por la supuesta escasez de ese
bien público, sino por la competencia convergente entre líderes tecnológicos.
Apple y Google, por ejemplo, no solo lograron opacar a
estrellas recientes como Nokia y Research In Motion, sino que ahora disputan
una porción del negocio televisivo.
En septiembre de 2012, Toshiba, LG Electronics y
Philips Electronics unieron fuerzas durante la convención IFA de electrónica
doméstica en Berlín.
Su objetivo es desarrollar un sistema común para que
los televidentes se conecten a Internet, escuchen música, consuman videos y
jueguen en línea, todo desde sus televisores.
La apuesta de la movilidad se completa con la
continuidad, dado que el comportamiento esperado es que quien se encuentre
haciendo esas mismas cosas desde su teléfono inteligente, siga haciéndolas al
llegar a su casa.
¿Cuántas plataformas diferentes tolerarán los nuevos
usuarios? La respuesta, hasta el momento, pasa por los servicios “Over the Top”
(OTT).
Antes de 2008, este neologismo no era común. Pero
inventores como Anthony Wood, a quien se le considera padre de la DVR
(grabadora digital de video), introdujeron ese año la base del reproductor de
streaming Roku y el modelo de negocio de Netflix, y cambiaron drásticamente el
paisaje audiovisual.
Los servicios OTT proveen directamente video,
televisión y juegos interactivos en Internet, sin pasar a través de una red
proveedora de IPTV (televisión sobre protocolo de Internet).
Esta relación directa entre proveedor y usuario,
mediante conexiones abiertas de banda ancha, es independiente del proveedor de
Internet y no requiere acuerdos ni inversiones en infraestructura por parte del
proveedor OTT.
Se lo considera un modelo ideal para teledifusores que
no son proveedores de Internet. Los servicios OTT abren una nueva manera de
generar ingresos mediante video a la carta, television multipantalla y
aplicaciones interactivas, con base en marcas ya establecidas y una relación de
confianza con los consumidores.
Esta nueva integración entre televisión en línea y
tradicional no es bien vista por varios operadores de telecomunicaciones. Ellos
reclaman que cualquier servicio OTT requiere usar sus redes y su
infraestructura.
Servicios de OTT como Netflix, Google y Facebook, a su
vez, objetan la incapacidad de los operadores de telecomunicaciones para
innovar, mientras que los OTT han reinventado la manera en que los usuarios
interactúan, experimentan, descubren y consumen contenidos televisivos y
cinematográficos.
Su presencia es tan notable que ya llegaron a su
tercera convención anual “Over-the-Top TV Conference”. Los OTT han generado una
creciente demanda hogareña de banda ancha que favorece a los operadores de
telecomunicaciones, y están dándole forma a la nueva generación de experiencias
transmediáticas que redefinen el entretenimiento humano.
Se configura, así, una intrincada maraña de
interdependiencias que también reformulan la industria televisiva porque los
OTT brindan acceso a Internet desde el propio televisor y, a la vez, trasladan
la experiencia televisiva a los dispositivos móviles.
El lugar preferencial de la banda ancha y el consumo
multiplataforma en la industria de contenidos audiovisuales es innegable. La
firma de investigación de mercado Gartner estima que las ventas mundiales de
tabletas informáticas y teléfonos inteligentes superarán los mil millones de
unidades en 2012.
“El futuro está en la banda ancha”, afirmó el
secretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, Hamadoun
Touré, durante la conferencia “ITU Telecom World 2012” realizada en Dubai, en
octubre.
Touré analizó la rápida transformación de los modelos
de negocio tradicionales y subrayó la urgente necesidad de alianzas
colaborativas entre los sectores público y privado.
Por su parte, un panel especializado concluyó que las
estrategias de los OTT son una oportunidad para los operadores de
telecomunicaciones y pidió a la UIT promover alianzas entre dichos operadores y
los OTT.
Sumar, no restar, es una
salida clara en esta coyuntura.
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